El autocuidado del docente ante el regreso a clases

Actualizado: hace 2 días

Los profesores ante el regreso a clases

El regreso a clases en este ciclo escolar no solo representa un reinicio de actividades, sino que implica el regreso de alumnos y profesores a las aulas, un hecho histórico que jamás se olvidará.

Esto presenta una serie de condiciones que pueden producir sentimientos encontrados entre los actores del proceso de aprendizaje, sobre todo porque resulta innegable la necesidad de los alumnos por el retorno a la educación presencial.

Si bien es verdad que algunas instituciones y profesores se ocuparon de que los jóvenes y niños no detuvieran su aprendizaje, también es verdad que muchos otros alumnos en diferentes condiciones, no tuvieron las mismas oportunidades.


Por otra parte, se encuentran factores externos como las condiciones actuales de contagios, el desprendimiento de un estilo de vida de trabajo desde casa, estrictos protocolos de cuidados que se deben seguir, además de la reorganización de horarios para traslados y la convivencia familiar modificada. Sumemos además la preocupación constante por cuidar la salud de toda la comunidad en las escuelas.


Todos estos factores imprimen dosis de estrés a los, ya de por sí estresados, participantes de los procesos educativos, los profesores, en quienes además depositamos grandes expectativas sociales. Buscando ayudarlos, se partirá de una premisa fundamental, como individuos cada persona reacciona de manera única a diferentes estímulos y nadie da lo que no tiene.


Considerando la diversidad de reacciones que se pueden experimentar, resulta fundamental que el profesor desarrolle una de las competencias emocionales más básicas, la autoconciencia, es decir, que haciendo un análisis personal llegue a darse cuenta de qué es exactamente lo que está sintiendo.


¿Qué hacer al respecto?

Para esto puede apoyarse en un ejercicio de relajación que lo lleve a una apreciación más clara de lo que está experimentando y entonces poder tomar mejores decisiones en su día a día. Un ejercicio de relajación que recomendamos, se puede llevar a cabo de la siguiente manera:



  • Primero buscar una posición cómoda, ya sea sentado, recostado o acostado.

  • Después se cierran los ojos y se enfoca la atención en la respiración, hay que pensar en cómo respiramos.

  • Una vez que se logra este enfoque, se busca aspirar y espirar a fondo por la nariz, conteniendo el aire en los pulmones por unos segundos.

  • Puede ayudar imaginar un globo de un color en específico que se va inflando mientras aspiramos y luego imaginar cómo se desinfla cuando espiramos.

  • Es conveniente repetir el ejercicio varias veces hasta lograr la sensación de relajación.


Una vez que se siente un poco de calma, se puede hacer un análisis de cómo se está experimentando la emoción o sentimiento, lo que hay alrededor de ella, la sensaciones físicas, los impulsos que despierta, entre otras cosas y así poderla definir, es necesario nombrar nuestro sentir, ponerle un nombre.


Respondamos, ¿me siento frustrado?, ¿me siento decepcionado?, ¿siento coraje?, ¿experimento tristeza?, ¿estoy sintiendo desprecio? Cuando sabemos cómo nos sentimos, podemos entonces buscar alternativas para manejar nuestra emoción. Recordemos que el autoconocimiento lleva al autocontrol que facilita la empatía y así empieza el movimiento hacia el desarrollo de las competencias emocionales.


Leandro Caro Macías

Asesor en Enlace Occidente

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